Ardor, distensión, dolor después de comer y sensación de inflamación sostenida suelen compartir un fondo común: una mucosa sobrecargada y una digestión que perdió precisión.
El trabajo clínico suele combinar reparación de barrera, apoyo enzimático y ajustes alimentarios. Cuando eso se ordena, la tolerancia suele mejorar de forma visible.
Por eso no se trata solo de quitar irritantes. También importa qué nutrientes ayudan a recuperar función y calma digestiva.

