Dormir mal, vivir en alerta y sentir que la mente no se apaga es una señal de carga sostenida sobre el eje de estrés. En ese escenario, la nutrición clínica puede ayudar a crear terreno para regular mejor.
Magnesio, aminoácidos funcionales y adaptógenos bien seleccionados pueden apoyar una transición más suave entre exigencia, calma y descanso.
La clave es individualizar. Un sistema activado por ansiedad no siempre se trata igual que uno agotado por exceso de cortisol.
